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FERROCARRILES. ANCHO INTERNACIONAL

LA CIA. DEL FERROCARRIL DE LANGREO EN ASTURIAS

LOS CONFLICTO CON EL AYUNTAMIENTO DE GIJÓN.
escudo borbones

Escudo de los Borbones utilizado en 1850.[1]

escudo ayuntamiento

Escudo del Ayuntamiento de Gijón en 1860.[2]

En esta página exponemos de una manera muy resumida el conflicto que surgio entre la Cia. del ferrocarril de Langreo y el Ayuntamiento de Gijón. Dado el interés histórico de dicha disputa hemos decidido publicar, en formato .pdf, la totalidad de dicho suceso histórico. Podeís encontar el documento completo en el enlace que se adjunto a renglón seguido.

Los conflictos con el Ayuntamiento.


1. Un matrimonio secreto y un imperio económico

La historia comienza con la muerte de Fernando VII en 1833, que dejó a María Cristina de Borbón como reina gobernadora. Poco después, ella contrajo matrimonio secreto con un sargento de su guardia, Fernando Agustín Muñoz Sánchez, para evitar perder la regencia y el favor de las Cortes.

duque riansares
Retrato del Duque de Riansares.[3]

Este vínculo permitió a Muñoz, más tarde nombrado Duque de Riansares, construir una vasta red de influencias y negocios que abarcaban desde el tráfico de esclavos hasta la minería y los ferrocarriles.


2. El Desembarco en Asturias: El Control del Carbón

En 1845, Fernando Muñoz adquirió en una subasta en París los bienes de Alejandro María de Aguado, que incluían minas de carbón en Langreo y Siero, así como la carretera carbonera que conectaba Sama con Gijón.

aguado
Retrato de Alejandro Aguado.[4]

Para consolidar este monopolio, impulsó la creación de la Compañía del Ferrocarril de Langreo en 1846. El control de la familia real sobre este proyecto era absoluto. El hermano de Fernando Muñoz poseía el 50,25% de las acciones, y en total, Muñoz controlaba indirectamente el 71,73% de la empresa.


3. El Humedal: El primer gran choque con el Ayuntamiento

El conflicto con el Ayuntamiento de Gijón estalló por la ubicación de la estación. La compañía solicitó los terrenos municipales de El Humedal. A pesar de que el Ayuntamiento inicialmente se resistió por considerar la finca productiva, la presión de las influencias de la compañía fue asfixiante.

elduayen
Retrato de José Elduayen.[5]

El ingeniero jefe, José Elduayen, llegó a exigir los terrenos de forma gratuita, alegando un supuesto derecho de ocupación. Finalmente, el consistorio cedió a una venta por 30.000 reales, de los cuales la compañía sólo pagó una pequeña parte al contado, aplazando el resto bajo condiciones abusivas.


4. Caos urbanístico y desprecio por el ciudadano
A medida que avanzaban las obras, la situación para los gijoneses se volvió crítica. La construcción del ferrocarril:
  • Bloqueó de caminos vecinales esenciales para el transporte de agua y cultivos.
  • Dejó a vecinos totalmente aislados en sus casas, sin acceso a médicos o servicios religiosos.
  • Provocó inundaciones al obstruir cauces de ríos con escombros de las obras.
  • El Ayuntamiento denunció que la empresa incumplía sistemáticamente su obligación de construir puentes. Real y pasos sustitutorios antes de cortar las vías existentes.

5. El "golpe" político: La destitución del Alcalde

El punto más álgido del conflicto ocurrió en 1851. El alcalde constitucional, Eustaquio García, decidió plantar cara a la compañía para defender los intereses municipales. La respuesta del poder central fue fulminante: mediante una Real Orden, la reina destituyó al alcalde y restauró la figura del Alcalde Corregidor, nombrando a Antolín Esperón, un catedrático ajeno a la ciudad, para asegurar que las demandas de la ferroviaria no encontraran oposición.


6. Una inauguración de luces y sombras
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Inauguración del ferrocarril de Langreo. Cuadro de Vicente Villamil.[6]

El 25 de agosto de 1852 se inauguró oficialmente el ferrocarril con la presencia de la Reina Madre y el Duque de Riansares. Aunque el evento fue festejado con arcos de triunfo, banquetes y fuegos artificiales, la realidad técnica era distinta: la línea no estaba terminada y el viaje sólo llegó hasta Pinzales. El Ayuntamiento, sintiéndose desairado por no ser invitado formalmente como corporación al tren real, inicialmente devolvió los billetes en señal de protesta.


7.- Conclusión histórica

El caso del Ferrocarril de Langreo es un ejemplo temprano de cómo los intereses privados de la familia real prevalecieron sobre la legalidad y el bienestar público. A pesar de la resistencia del Ayuntamiento de Gijón, la influencia política de Fernando Muñoz permitió a la compañía operar con impunidad, transformando para siempre la fisonomía de la ciudad a costa del sacrificio de sus ciudadanos.

8. Fuentes documentales

  1. Registro de actas y sesiones (1576-1977). Archivo municipal del Ayuntamiento de Gijón.
  2. [1] Escudo de las casa de los Borbones (1700-1868). https://latrompetadejerico.com/banderas/escudos-de-espana/.
  3. [2] Escudo de Gijón 1860. Trofeo heróico Francesc Piferrer. Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid.
  4. [3] Agustin Fernando Muñoz, I Duque de Riansares. Retrato de José Gutierrez de la Vega y Bocanegra. Colección particular.
  5. [4] Alejandro M.ª Aguado y Ramírez de Estenoz 1832. Retrato de Francisco Lacoma y Fontanet. Museo del Romanticismo, Madrid.
  6. [5] Jose Elduayen Gorriti 1850. Marcos Hiraldez de Acosta. Colección de pintura del Banco de España.
  7. [6] Inauguración del ferrocarril de Langreo 1852. Jenaro Pérez Villaamil. Ministerio Obras Públicas y Urbanismo. Madrid.

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