PATRIMONIO INDUSTRIAL

LA AZUCARERA DE VERIÑA

Antecedentes

La azucarera de Veriña fue una de las primeras empresas dedicadas a la molturación de remolacha azucarera creada en Asturias a raíz de la pérdida de Cuba que fue cuando se introdujo en España el cultivo de la remolacha azucarera y convertían en rentable un negocio que competía con la caña de Cuba y Puerto Rico. Su establecimiento data de 1893 cuando la fundó el industrial gijonés Faustino Rodríguez Sampedro Díaz-Argüelles (1833-1925). Tenia un capital fundacional de 1.500.000 pts y su  función primordial era la obtención de azúcar refinado y melaza a partir de la molturación de la remolacha azucarera. Se ubicaba en la parroquia de Poago entre el arroyo del Reguerón y la vía del ferrocarril de Madrid a Gijón, del FC. del Norte. Ocupaba una superficie aproximada de 2 Ha y disponía de apartadero para el transbordo de productos y mercancías. Comenzó su actividad en el mes de agosto de 1894 y la cesó en 1957.

En 1903, se crea en España la Sociedad General Azucarera, un "trust" cuyo objetivo conformar un monopolio con el propósito de controlar la producción en las azucareras y evitar una sobreproducción de azúcar para mantener los precios estables. Esta nueva sociedad fue adquiriendo progresivamente diversas factorías azucareras, entre ellas la de la azucarera de Veriña.

 

El proceso

La remolacha crece en zonas templadas a diferencia de la caña de azúcar que lo hace en climas cálidos (tropical y subtropical); el contenido de sacarosa en ambos azúcares es muy alto (más del 99.9%) por lo que ambas se puede utilizar para la obtención de azúcar.

La cosecha de remolacha se recolecta, se transporta a la fábrica y se introduce en élla por medio de pequeños canales (acequias) de agua caliente que, además de transportarlas, también las lavan. La parte superior de las remolachas puede cortase y utilizarse como alimento para ganado.

Ya en el interior de la fábrica, las remolachas se lavan nuevamente, se pesan y se cortan en rebanadas delgadas llamadas cosetes, que se conducen a un difusor especialmente diseñado para extraer el azúcar. Este se extrae a contracorriente mediante agua a una temperatura de 70 a 80 ºC. De aquí se obtiene un jugo, de color azul negro, con un contenido de entre un 10 y un 12% de sacarosa. A la pulpa restante, se le elimina el agua, se seca y se vende como alimento para ganado.

El jugo se pasa por un filtro grueso para eliminar materias extrañas, se agrega una lechada de cal hasta alcanzar una concentración del 2 al 3%, lo cual propicia la precipitación de impurezas indeseables. Se puede pasar dióxido de carbono a través del jugo en forma continua en carbonatadores para descomponer el carbonato de calcio que se haya formado (4 a 5% de la carga) y con una pequeña cantidad de antiespumante se puede reducir la espumación que se produce en esta etapa; luego se filtra y se añade más cal, hasta que la concentración sea de un 0.5% y el jugo se carbonata nuevamente, esta vez caliente. Después se filtra en filtros a presión, el filtrado resultante se blanquea con dióxido de azufre, precipitando a su vez sulfito cálcico, el cual se elimina por presión en filtros de placa y bastidor.

El jugo purificado, con una concentración de azúcar de 10 a 12% se pasa a evaporadores de múltiple efecto donde se concentra hasta 60%, lo cual incremente de nuevo la concentración de los iones de calcio que se eliminan al pasarlos nuevamente por dióxido de azufre y filtros a presión. El jugo producido se granula en bandejas de vacío, se centrifuga, lava, seca en un granulador, tamiza y empaca de manera muy similar a la azúcar de caña.

El jarabe que sobra después de varias cristalizaciones, se llama melaza de remolacha y se vende como alimento de ganado.


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